El "AGNETA"; una "sinfonía en caoba"
La
19ª edición del Trofeo "Almirante Conde de Barcelona", acogió la cuarta participación
del "AGNETA" en esta importante regata para barcos de época y clásicos. Esta vez
conquistó el Trofeo tan fervientemente deseado. A ello contribuyó su excelente
velocidad, que ya le había hecho imponerse en su clase los tres años anteriores,
y el excelente estado de mantenimiento y restauración, que aportó los puntos adicionales
necesarios para el triunfo. Su actual armador puso gran interés en esclarecer
la historia del "AGNETA". Los planos y especificaciones originales se encontraron
en el Museo Náutico de Estocolmo. Tras establecer contacto, personalmente, con
la nieta del primer armador, Oscar Wiberg, quedó explicado el origen del nombre
del yate: Agneta había sido la última hija de Wiberg. Oscar Wiberg fue un ocurrente
ingeniero sueco que cuenta en su haber alrededor de 600 patentes, entre las que
aparecen un par de ellas dedicadas a veleros. Lo que Wiberg buscaba era construir
un barco que rompiera todos los estándares de su época. Para conseguirlo contrató
al arquitecto naval escandinavo Knud Reimers que había comenzado su carrera con
"A & R" y que llegaría a ser un renombrado diseñador. 
El "AGNETA" fue diseñado y construido en 1948 y botado en 1951.
No se ajustaba a una regla específica de rating, sino que en su diseño se combinaron
las características propias de los yates "métricos" con las de los yates de regata
oceánica. El resultado fue un muy lustroso y bien equilibrado velero, con un andar
de hasta 14 nudos, capaz de ofrecer, además, el confort de una embarcación de
lujo. Para muestra valga el botón de la chimenea de mármol de la cámara del armador,
o la bañera que tenía en sus primeros años. Wiberg conservó la propiedad del yate
hasta 1959. Su siguiente armador fue Gianni Agnelli, de reconocida inclinación
por los bellos yates, mejor si eran rápidos además. Él trajo al "AGNETA" al Mediterráneo,
en cuyos puerto reinó su espléndida figura, especialmente en Italia, patria del
armador. Giuseppe Antolini se hizo con la propiedad y sometió al "AGNETA" a una
completa restauración en los astilleros Carlini, en 1978. Por deseo de su esposa
Raffaela, sus interiores fueron reestructurados por completo y lujosamente forrados
con maderas preciosas que le dieron un toque de palacete italiano. Antolini se
hizo con los servicios del regatista olímpico italiano Flavio Scala, con ellos
el "AGNETA" se transformó en un ganador en los campos de regata. Es en 1999 cuando
Peter Engels se convierte en el actual armador del "AGNETA". Sometió al yate a
una extensa reparación respetando con rigor sus antecedentes históricos. Cuida
al "AGNETA" como la obra de arte que es, como monumento histórico de la construcción
de yates clásicos.  Navegar
en el "AGNETA" es, sin duda, un reto dado que cada maniobra debe efectuarse manualmente,
lo que hace difícil encontrar tripulaciones capaces de manejarlo. El éxito viene
de la mano del espíritu de equipo y de la habilidad marinera. Son necesarios entre
12 y 14 tripulantes para cubrir todos los puestos en regata, por lo que coordinación
y compenetración se hacen decisivas, especialmente en momentos como ahora, cuando
hay múltiples nacionalidades a bordo. Con todo y con ello, el "AGNETA" volvió
a demostrar su nervio de campeón ganando la Copa Prada en 2002. El "AGNETA" hace
equipo de aquellos que se suben a bordo por la única razón de una común afición
a la vela. Pero todos estos logros son sólo posibles gracias al entusiasmo de
Peter, su armador, que con su mujer Renate muestran un entusiasmo inigualable
por pieza única del arte naval. |